Transmisiones Libres

Admiro a los resistentes, a los que han hecho del verbo "resistir" carne, sudor, sangre, y han demostrado sin aspavientos que es posible vivir, pero vivir de pie, incluso en los peores momentos.

Luis Sepulveda

El Movimiento Indígena Nasa (Paez) en Colombia: alcances y limitacionesde una propuesta emancipatoria y antihegemónica1


“Hay que promover la pequeña escala en gran escala”
Boaventura de Sousa Santos

Juan Guillermo Ferro Medina2

INTRODUCCION

El caso del movimiento de los indígenas Nasa (anteriormente llamados Paeces) del norte del departamento del Cauca en Colombia podría ser considerado como excepcional dadas ciertas lecturas que se hacen sobre Colombia que sólo observan un lado de la moneda: la dinámica de la desintegración social y comunitaria de la sociedad colombiana. Sin embargo, el movimiento indígena Nasa no es un hecho aislado, en la medida en que se articula con una amplia red de movimientos sociales indígenas, negros y campesinos y porque empieza a tener importantes repercusiones, no solamente sobre el movimiento indígena nacional, sino sobre el movimiento popular en su conjunto, y porque se está constituyendo en una referencia obligada para los movimientos que reivindican la autonomía política frente al Estado y frente a los actores armados presentes en el conflicto colombiano3.

Los Nasas del norte del Cauca son cerca de 88 mil personas4, habitan una región andina montañosa del suroccidente del país, estratégica desde el punto de vista de los recursos naturales y desde la perspectiva militar de cerca de varios grupos guerrilleros que han pasado por su territorio a lo largo de los últimos cuarenta años5. Forman parte y son forjadores del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, creado en 1971 y una de las primeras y más importantes organizaciones indígenas del continente que bajo la bandera de la Unidad, la Tierra y la Cultura ha iluminado el camino de los movimientos sociales en nuestro país.

Están organizados sobre más de 190.000 hectáreas en 13 Resguardos (territorios autónomos de propiedad colectiva) y 2 comunidades civiles (territorios de propiedad colectiva o individual no reconocidos como Resguardo) ubicados en 7 municipios del departamento del Cauca (Jambaló, Toribío, Caloto, Santander de Quilichao, Buenos Aires, Corinto y Miranda); y bajo la autoridad de los cabildos (personas nombradas por las comunidades para representar la autoridad en el territorio indígena) con un gobierno paralelo y un proyecto político autonómico.

Son los protagonistas del proceso de recuperación de tierras más grande que se haya dado en Colombia en contra de la clase terrateniente más poderosa del país. Se les atribuye haber organizado en septiembre del año pasado la más importante marcha de protesta pacífica de los últimos años en Colombia. Actualmente son los organizadores de la consulta popular y ciudadana frente al Tratado de Libre Comercio, TLC, que se va a realizar en marzo en seis municipios del departamento del Cauca, como parte de las tareas contra el TLC consignadas en el mandato promulgado por el Congreso Indígena y Popular con que terminó dicha marcha.

Por otro lado, su proyecto de autonomía frente al Estado y a los partidos políticos; su crítica al modelo económico dominante; el crecimiento de la fuerza organizativa comunitaria; el ejercicio cotidiano y permanente de la democracia asambleísta; el alcance e integralidad de sus planes de “desarrollo” o de vida (como ellos mismos los prefieren llamar); la búsqueda de la transparencia en la gestión y administración de recursos públicos y no públicos; los intentos por construir una economía propia, su influencia sobre el discurso y la práctica democrática; su capacidad de convocatoria y de movilización, pacífica y organizada, son muestras todas ellas de la existencia de un movimiento que está en clara sintonía con movimientos sociales latinoamericanos más conocidos como el zapatista de México, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil, los piqueteros de Argentina o los movimientos de resistencia a la privatización en Bolivia.

Sin embargo, es un movimiento que se despliega en un contexto nacional que tiene ingredientes adicionales o particularidades de no poca monta. Los Nasas desarrollan su propuesta en medio de un país que cuenta con un conflicto armado abierto, intenso y que lleva más de cuarenta años; es un país donde la economía y las prácticas del narcotráfico se han infiltrado en las esferas publicas y privadas más que en ninguna otro país latinoamericano; y es un país que actualmente se encuentra bajo la más fuerte intervención política y militar de los Estados Unidos en la región.

Por esto es importante en este análisis recoger las propuestas y acciones del movimiento que si bien son respuestas particulares a este contexto nacional a la vez ensanchan las posibilidades y la discusión sobre la autonomía, la lucha antihegemónica y la emancipación en nuestro continente. Me refiero en concreto, al proyecto de autonomía frente al conflicto armado; a la propuesta de negociación política de este mismo conflicto; a las alternativas planteadas frente a los cultivos de uso ilícito, y a los intentos por controlar con su propia guardia el territorio donde viven. Estas propuestas, si bien están marcadas por las circunstancias propias de Colombia, plantean posibles salidas frente a la violencia, la guerra, el narcotráfico, la intervención militar norteamericana y la usurpación territorial, temas que empiezan a ser, en diferentes grados de importancia, fundamentales para los movimientos sociales latinoamericanos ya mencionados. En otras palabras, lo que quiero decir es que en Colombia actualmente es un laboratorio donde se está cocinando lo peor y lo mejor para el futuro de nuestro continente.

En ese contexto esta ponencia apuntaría a empezar a trabajar las preguntas que orientan el trabajo de investigación de mi tesis de doctorado:

- ¿Es posible la autonomía de tipo emancipador y antihegemónico de los movimientos sociales en América Latina? O mejor: ¿Cuáles son los alcances y los límites de esa autonomía en un contexto capitalista, imperialista, democrático-liberal y bajo un modelo de desarrollo neoliberal?

- ¿En qué medida estas autonomías influyen y afectan políticamente al resto de la sociedad?

- ¿Adicionalmente, para el caso colombiano, cómo se ha desarrollado y cuáles son las perspectivas de la autonomía en medio de un intenso conflicto armado que lleva más de cuarenta años y de la compleja problemática de los cultivos ilícitos y del narcotráfico?

Alcances de la emancipación y la antihegemonía:

El concepto de emancipación se torna complejo en la medida en que varían ampliamente las condiciones de dominación de los sectores subalternos en América Latina. De la misma manera, la emancipación es un concepto integral que no se refiere exclusivamente a las dimensiones política y económica. Boaventura de Sousa Santos ha señalado que las principales formas de poder social en las sociedades contemporáneas son: el patriarcado, la explotación, el fetichismo de la mercancía, la diferenciación identitaria desigual, la dominación y el intercambio desigual6. En este sentido para este autor “sólo habrá emancipación social en la medida en que haya resistencia a todas las formas de poder. La hegemonía se compone de todas ellas y sólo puede combatirse si se realiza esta acción con todas, al mismo tiempo”7. En esta ponencia por razones de tiempo haremos énfasis en la dimensión política de la dominación pero recordando que el movimiento Nasa viene trabajando contra todas las esferas del poder social señaladas por Boaventura y que serán analizadas posteriormente como parte del proceso de esta investigación.

El concepto de antihegemonía que retomamos para el caso de los Nasas es también complejo en la medida en que ellos no sólo combaten la hegemonía actualmente existente sino cualquier tipo de hegemonía, así esta sea alternativa. Es decir, se está en contra de la hegemonía como tal, independiente. Habría aquí entonces una distancia grande con la tradición gramsciana que ha alimentado a buena parte de la izquierda posleninista. Por que cómo construir entonces alternativa sin la construcción de una nueva hegemonía?. Se trata entonces de una alternativa sin hegemón, sin liderazgo político, moral e intelectual, como diría Gramsci?. Eso implicaría también una discusión con el concepto de clase hegemónica y con el concepto de clase mismo. En la historia del movimiento indígena es claro que ellos rompen con el movimiento campesino por el carácter subordinado que los indígenas tenían en ese proyecto. Para la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC, de ese entonces, el sector indígena era un apéndice, una secretaría más que debía incorporarse en forma subordinada al proyecto campesino.

Otra forma de analizarlo es que no todas las hegemonías son iguales y que en el caso de los Nasas, como lo veremos más adelante, estos conocen sobretodo la hegemonía que quiere imponer las FARC a todo el movimiento popular que lucha por la emancipación en Colombia

A veces puede ser fácil establecer la diferencia entre hegemonía y contrahegemonía en un paísmientras en otro no. El nivel de visibilidad de los enemigos puede facilitar distinguir entre lo hegemónico y lo contrahegemónico, a su vez los niveles de fragmentación de la sociedadpolítica ayudan a determinar las diferencias. En el caso de Colombia, ésa es mi hipótesis sociológica, es aún más difícil establecer la diferenciación: mientras más fragmentada unasociedad, más difícil resulta fijar las diferencias; mientras más actores armados se tiene enjuego, más compleja la situación y más precaria la posibilidad de movilización y de creación demovimientos políticos contrahegemónicos en esos contextos armados. La definición previa de esos conceptos es mucho más problemática. La contrahegemonía no se distingue de la hegemonía solamente porque es contra y porque es contraria en su estructura. La contrahegemonía es mucho más heterogénea, tiene más campo para autonomías distintas y por lo tanto, existe más perplejidad sobre lo que es contrahegemónico.8

- El proyecto de vida (el debate con las FARC)

El proceso de construcción de la autonomía frente al conflicto armado ha obligado a los Nasas a definir su posición política y a escribir documentos que muestran sus diferencias con los actores armados. De esos documentos es importante analizar como definen los propios Nasas lo que ellos entienden por revolución:

El Estado y los paramilitares nos consideran guerrilleros por nuestra lucha social y la guerrilla nos considera antirrevolucionarios por nuestra lucha cultural. Por eso estamos solos en nuestra lucha. Nuestro pueblo considera su Plan de vida como un proyecto y un proceso auténticamente “revolucionario”. Nosotros queremos un cambio radical de nuestro país, porque somos los que más hemos sufrido las consecuencias de la dominación de la oligarquía, española primero y criolla después. De hecho a lo largo de los últimos 30 años hemos realizado un verdadero proceso revolucionario: hemos recuperado tierra, hemos conquistado espacios políticos, hemos logrado que se reconozca en la Constitución nuestro derecho a existir y que Colombia es un país pluriétnico y multicultural. Queremos y proponemos al país un camino para una verdadera “revolución”:
- Una revolución participativa, sin hegemonías, donde las personas y las comunidades sean sujeto-protagonistas de su camino
- Una revolución cultural y social, donde se reconozca y se valore la dignidad y las riquezas de cada cultura, y se ofrezca a todos una igualdad real de oportunidades para un desarrollo armónico
- Una revolución integral, donde se valore por igual la dimensión espiritual y la dimensión material de la vida
- Una revolución civil, sin armas y sin derramamiento de sangre, que parta de la base popular.
La experiencia nos dice que otro camino para la revolución es un camino ineficaz y mentiroso. Nosotros no buscamos el poder, buscamos otro tipo de poder, verdaderamente democrático, que busque el bien de todos, especialmente de los últimos, de los que quedan atrás o que quedan al margen, que ofrezca participación a todos, que construya la unidad respetando la diversidad. Nosotros queremos un cambio radical o revolución, porque Colombia es un país estructuralmente injusto, y desde siempre las primeras víctimas de estructuras injustas e inhumanas somos nosotros los indígenas en conjunto con los negros, los campesinos, los sectores urbanos empobrecidos. No sólo queremos la revolución sino que hemos tratado de hacerla con las pocas fuerzas que tenemos. Por eso el Estado nos discrimina y nos persigue. Pero en esta revolución que no es solamente social sino también cultural, no queremos ser peones de nadie, no reconocemos la hegemonía de ninguna organización; queremos ser protagonistas de nuestra revolución, buscando el diálogo y la coordinación con otras organizaciones que comparten nuestra propuesta, construyendo la unidad de la diversidad.
9

En este pronunciamiento se está dialogando y discutiendo con el Estado, con el movimiento popular pero principalmente con las FARC. En primera instancia, se discute el término “revolución”, término del que se han apropiado como bandera exclusiva los grupos guerrilleros en Colombia o en general los grupos políticos marxistas-leninistas. La intención es mostrar que la revolución debe ser entendida como un proceso, como un cambio permanente y cotidiano sobre el que hay que dar muestras y avances en la realidad concreta. Con esto se le está diciendo a las FARC que la revolución no es para después de la toma del poder del Estado; la revolución es para ya, y hay que construirla desde ya. La transformación de la estructura agraria, o si se quiere la reforma agraria de corte “socialista”, no puede quedar para después de la revolución; en eso los indígenas Nasas dieron muestras aleccionadoras con las importantes recuperaciones de tierra logradas en los años setentas del siglo pasado con alto costo en vidas, incluyendo la de importantes líderes históricos10 . Las mejoras en los ámbitos de la salud, la educación, la alimentación, la vivienda, etc. son conquistas que se pueden y se deben realizar poco a poco aun en medio del contexto y de la lógica capitalista dominante.

La revolución es además un proceso integral que incluye diversas esferas del quehacer humano, es decir, los ámbitos de la política, de la economía, de la cultura y del sujeto mismo. En la cosmovisión Nasa-Paez nada esta separado, cada cosa tiene que ver con todo. Es por esto que las comunidades no hablan de Plan de Desarrollo sino de Plan de Vida. Aquí hay una crítica a una revolución fariana (de las FARC) que hace énfasis en la dimensión materialista del hombre. Para los Nasas la dimensión espiritual de su cultura es fundamental, porque sin ella no se entiende y no se obtiene el equilibrio y la armonía entre las personas y entre ellas y la naturaleza. El desafío es enorme: mantener y desarrollar una cosmovisión propia, que desarrolle un conocimiento integral sobre la naturaleza y sobre el papel del hombre dentro de ella y que permita el equilibrio integral de las personas entre sí y con su entorno. Es fundamental en ese sentido el redescubrimiento y fortalecimiento de la medicina tradicional y de la lengua propia, que encierra y proyecta una historia, una filosofía, un conocimiento, una religiosidad y una intersubjetividad particulares.

La revolución tiene que ser democrática y autónoma, es decir, que no es una revolución de hegemonías, de partidos y de vanguardias, sino de personas y de comunidades que participan como sujetos protagónicos de ese proceso. Lo más importante es el fortalecimiento de las autoridades tradicionales a través de las diferentes instancias que componen los cabildos11 y sobretodo el fortalecimiento del poder de la asamblea comunitaria, de la propia base social. La comunidad es más que la suma de las decisiones de cada uno de los individuos que la componen. El poder es entendido como servicio12 . Las decisiones políticas tienden a ser integrales, es decir, decisiones que incluyen los efectos que estas tienen sobre la economía, la cultura, la familia, la salud, la seguridad y el medio ambiente, es decir sobre la vida misma, en un sentido claramente más allá de la noción de vida humana.
De esta manera, la autonomía se refleja en la toma de decisiones que permiten tramitar diferentes tipos de conflictos con criterios propios: “No nos sentimos representados por ningún partido político, organizaciones llámense de la derecha o de la izquierda, instituciones o personas que dicen ser nuestros voceros, porque no lo son”13 .

Es claro que se está discutiendo con la idea vanguardista de las FARC que dice que ellos son los representantes del pueblo, de las mayorías populares; y se está poniendo en cuestión la necesidad de un aparato partidario que trace y formule la línea revolucionaria.

Según los documentos de los nasas entre los pueblos indígenas y las FARC hay una contradicción radical en lo ideológico que hace difícil el diálogo y la comprensión, veamos:14

ASUNTO INDIGENAS FARC
EJE DE LA HISTORIA Para los pueblos indígenas el eje central de todo proceso histórico es la identidad cultural. Antes que todo se entienden así mismos como “pueblos” o etnias, y se identifican a partir de su historia, su cultura, su proyecto. No se niegan a un diálogo intercultural, pero a partir del reconocimiento de su identidad étnica y cultural. Para las FARC –según la ideología marxista-leninista – el eje central de todo proceso histórico (o el “motor de la historia”) es la lucha de clases: de las mayorías dominadas y explotadas contra la minoría dominante y explotadora. Lo que anima la visión y la praxis no es el criterio étnico-cultural sino el criterio “revolucionario”.
IDENTIDAD Para los indígenas, uno primero es “indígena” y después -por condiciones y exigencias históricas concretas-es “revolucionario”. Para las FARC, uno primero es “revolucionario” y después… es “revolucionario”.
DIMEN-SIONES DE LA IDENTI-DAD La identidad étnico-cultural es por su misma naturaleza “integral”: tiene en cuenta no solamente la dimensión económica y la dimensión política, sino también la dimensión simbólica (lengua, religión, derecho). Tiene en cuenta lo material y lo espiritual. La identidad “revolucionaria” marxista-leninista –por su concepción filosófica-niega la dimensión espiritual como “opio del pueblo”, y reconoce solamente la dialéctica materialista.
AUTORIDAD La identidad étnico-cultural incluye necesariamente como elemento indispensable la autoridad y la organización social propia, y por eso la autonomía y la soberanía en la administración del territorio, en la administración de justicia y en la toma de decisiones relacionadas con la vida y el desarrollo de las comunidades. La identidad “revolucionaria” marxista-leninista crea otro tipo de autoridad “revolucionaria” (Comité Central, comandancia…) de carácter eminentemente “hegemónico” que excluye todo otro tipo de autoridad. Desde la autoridad “revolucionaria” nace la “justicia revolucionaria”, la “educación revolucionaria”, el “territorio liberado”, el “desarrollo revolucionario”…

- Los Nasas y un debate latinoamericano sobre el poder

La discusión política y conceptual entre los Nasas y las FARC no está muy distante de las discusiones entre los teóricos políticos que piensan hoy el poder y la emancipación en Latinoamérica. El siguiente es parte de la “desgrabación” y de las notas tomadas en el debate entre Atilio Borón y John Holloway15 al respecto del problema del poder celebrado el año pasado en la UNAM. En el primer cuadro vemos dos concepciones muy diferentes sobre el papel del Estado en el proceso emancipador:

HOLLOWAY BORON
E S T A D O El Estado sí es una organización particular de organización que esta basada en la separación de lo político y de lo económico; es una organización que tiene una burocracia de tiempo completo que esta separada del resto de la sociedad; es una forma de organización que surge del capitalismo, forma típicamente capitalista, desarrollada para suprimir la rebeldía, para excluir a la gente de la decisión sobre su propia vida. La orientación hacia el estado es un callejón sin salida. No se puede sofocar la creatividad de la rebeldía. El Estado todavía tiene mucho juego, caso Chile (Unidad Popular). Hay estados de estados, es mentira que los estados latinoamericanos no pueden hacer nada ante la fuerza de la globalización. La idea no es rellenar el estado con nueva gente, se trata de refundar el Estado, otra cosa. El Estado puede hacer mucho frente a la distribución y creación de la riqueza. Se trata entonces de crear un estado de nuevo tipo, cuando se constituye en clase dominante, esto es claro en la tradición marxista.

Para Holloway, si el Estado forma parte de la lógica capitalista, separa lo político de lo económico, posee una burocracia aislada de la sociedad, sofoca la rebeldía y no tiene capacidad para enfrentar la dinámica capitalista global es improcedente pensar en la toma del poder del Estado, pues necesariamente se estaría asumiendo una lógica de poder que se quiere evitar. En esto los Nasas coincidirían plenamente con él, pues, aunque no tienen una elaboración académica sobre el poder del Estado, en varios de sus pronunciamientos es claro que no comparten la concepción de poder como hegemonía propia del Estado, y que además ven reproducida en el ideario y en la práctica política de las FARC como lo hemos mostrado atrás: “La identidad “revolucionaria” marxista-leninista crea otro tipo de autoridad “revolucionaria” de carácter eminentemente “hegemónico” que excluye todo otro tipo de autoridad”. De la misma manera, su concepción integral de la realidad no acepta la separación entre lo político, lo económico y lo cultural. Esta fragmentación, que resalta Holloway para el estado, los Nasas también la advierten al mostrar sus diferencias con las FARC: “La identidad étnico-cultural es por su misma naturaleza “integral”: tiene en cuenta no solamente la dimensión económica y la dimensión política, sino también la dimensión simbólica”.

Esto querría decir que desde la concepción de Holloway y de los Nasas lo importante no es estar contra el Estado capitalista porque hay muchas posturas podrían coincidir, sino lo fundamental es estar contra la concepción del poder que el Estado tiene, y que en este caso, como lo afirman los Nasas, coincide con la concepción de poder que tienen las FARC. Es decir, que si bien Nasa y FARC se enfrentan al Estado capitalista, entre ellos hay también un profundo enfrentamiento por sus diferentes concepciones de poder: “Nosotros no buscamos el poder, buscamos otro tipo de poder, verdaderamente democrático, que busque el bien de todos, especialmente de los últimos, de los que quedan atrás o que quedan al margen, que ofrezca participación a todos, que construya la unidad respetando la diversidad”.

  HOLLOWAY BORON

L A

V I A

M I L I T A R

El problema con la concepción estado-céntrica es que opta por la vía militar y ahí terminamos pareciéndonos al enemigo, pues la revolución se vuelve un problema de guerra. No se puede introducir la variante militar pues ésta es la lógica del enemigo y así estaríamos metiendo el enemigo dentro de nosotros y esto significa derrotarnos a nosotros mismos. La lucha tiene que ser con confianza en nuestras propias formas de organización, que además expresan nuestra forma de entender la dignidad humana; estas formas prefiguran la sociedad que queremos crear. Lo importante es que la lucha salga de nosotros, que sea expresión y no represión. La lucha por el cambio debe ser un gusto no un sacrificio.

La micro rebeldía no nos va a liberar del combate decisivo, como se decía antes. Al final se resuelve la cosa en el terreno militar. Hay que articular todas las formas de lucha. No rindo pleitesía al espontaneísmo y al basismo. ¿Es realista lo de la instancia final militar? Sí es realista ganar militarmente. Supongamos que el zapatismo triunfa en la gran batalla nacional, creen qué la derecha americana y mexicana quedarían impávidos. Eso desataría una guerra. La guerrilla colombiana con otras fuerzas creó la UP y en un año les asesinaron 3000 dirigentes de base. ¿Entonces qué es el realismo? ¿Por qué creen que la FARC todavía están ahí? Porque hubo un baño de sangre. Cómo llegar al poder y como sostenerse es una discusión que hay que dar.

Los Nasas en este punto de nuevo piensan como Holloway o posiblemente al revés. Ambos coincidirían en que la forma en que se lucha refleja el mundo por el que se está luchando. La lucha militar refleja una concepción de mundo militarizada. La organización que se tiene y la lucha diaria son el embrión, son, en pequeño, lo que se pretende que sea el mundo que se desea, como dice Holloway: “La lucha por el cambio debe ser un gusto no un sacrificio”. La idea de la coherencia entre la vida personal-comunitaria y el proyecto político amplio es tratar de vivir personal y comunitariamente de acuerdo a como se quiere que vivan todos los demás: “No sólo queremos la revolución sino que hemos tratado de hacerla con las pocas fuerzas que tenemos (…) Una revolución civil, sin armas y sin derramamiento de sangre, que parta de la base popular”.

HOLLOWAY BORON
O R G A N I Z A C I O N

Claro que la rebeldía se tiene que organizar y se está organizando. Existe una larga tradición asambleísta, concejista y comunal. La rebeldía se tiende a organizar colectivamente: comuna de Paris, Soviets, guerra civil española, asambleas de barrios de Argentina, concejos comunitarios de Chiapas. La rebeldía se debe organizar, lo que pasa es que no se debe organizar de una forma que reproduzca las estructuras estatales dentro de su propia organización, por eso no debe orientarse hacia el Estado. La forma concejista de organización es una forma que incluye, que está orientada a la autodeterminación colectiva del hacer; el concejo es la auto-organización del hacer, es la antitesis del Estado que es la forma que excluye. Son formas incompatibles. Por el peso de la tradición revolucionaria creemos que el Estado soviético en su creación fue la culminación de los soviet, eso no es cierto este Estado fue la destrucción de los concejos como forma de organización básica.

Hay una crítica justa a la forma de organizarse de la izquierda tradicionalmente. Pero los movimientos sociales no son los buenos del paseo, y los partidos políticos los malos por su personalismo, faccionalismo, dogmatismo y sectarismo. La experiencia muestra que esos males se reparten parejos. Hay que gestar nuevas formas organizativas. Si las organizaciones domestican la rebeldía estamos perdidos. Según eso habría que desmontar el EZLN porque es un ejército con jerarquías donde p. ej. el cocinero no manda sino los comandantes. Ahí hay líneas de mando pese a su democracia interna. La microrebeldía no asusta a los capitalistas. Cuidado con las rebeldías micro que son funcionales al capitalismo como lo fueron los hippies en los sesentas. La rebeldía hay que organizarla pues la burguesía esta organizada, el Estado está para organizar la dominación y disgregar a las bases. Cuidado con eso de que se organice la burguesía que nosotros no necesitamos de eso porque somos ¡iluminados!

La descripción siguiente realizada por un agudo observador externo muestra la forma como se organiza la rebeldía desde la práctica asambleísta de los Nasa:

Una de esas asambleas puede congregar entre tres y cuatro mil personas. Allí se discute cada tema de manera profunda, se confrontan las posiciones divergentes. Los debates son largos: días y noches de discusión van perfilando a los nuevos líderes que aprenden el arte de la argumentación de una manera muy especial. Para el nasa una idea no resulta cierta ni falsa y su defensa no depende de la simple capacidad de oratoria o de convencimiento.
Quien expone una idea la somete a la prueba del examen público, la somete a la duda, incluso tratarán de reducirla al absurdo, la cuestionarán desde todos los ángulos posibles. Al final, la conclusión se vuelve colectiva, deja de pertenecer al orador y es propiedad común. El consenso suele ser el resultado. Para ello, los nasas suelen tener gran paciencia y acostumbran a volver sobre las ideas una y otra vez. Cuando parece que avanzan, han dado una vuelta completa, cuando parece que llegan a conclusiones están otra vez en el comienzo. En cada cabildo las normas de votación varían o se ajustan. Una vez logrado el consenso hay una votación que tiene por objeto ratificar su identidad y sentido de pertenencia. Niños y adultos por igual depositan sus votos y desde allí hacen público un compromiso que llevarán hasta sus últimas consecuencias. Tal vez por esta razón las elecciones de alcalde, consejo y demás cargos de elección popular no son más que un formalismo que confirma la decisión de una asamblea general”
16 .

Parecer ser todo esto un buen ejemplo de la práctica de la democracia directa y participativa que se construye desde abajo. Si retomamos a Borón esto podría ser un ejemplo típico de organización de la microrebeldía, pero es difícil imaginar la organización de la “macrorebeldía” si no es a partir de la confluencia de este tipo de rebeldías de alcance local pero de gran profundidad por su contenido autónomo, emancipatorio y antihegemónico. Una práctica como esta jamás podrá ser funcional al capitalismo si entendemos como Holloway que la lucha antihegemónica y anticapitalista es básicamente la búsqueda de la autodeterminación social.

Sin embargo, la lucha de los Nasas no se circunscribe al ámbito de su territorio y de sus comunidades. En el mandato emanado del exitoso Congreso Indígena y Popular de septiembre del 2004 se vio con claridad como los indígenas, liderados por las organizaciones del Cauca, en el contexto de la legitimidad alcanzada, le proponen al resto del movimiento popular una alternativa frente a la realidad nacional actual:

Esta vez salimos a convocar pueblos, organizaciones y procesos populares. Marchamos para expresar nuestro compromiso de unirnos y de trabajar tejiendo la solidaridad recíproca que hace falta para defender la vida. Esta vez sabemos que solos no podemos y que nos necesitamos mutuamentepara entender, para resistir y para crear un país y un mundo posible ynecesario. Hemos sorprendido al Gobierno, al poder, al país y al mundo porque no nos levantamos a pedir lo que es nuestro por derecho propio; en cambio, convocamos esta Minga17 con una propuesta para que entre todos, como pueblos, definamos un mandato indígena y popular que oriente el proceso para que podamos avanzar en pasos firmes y realistas desde esta realidad de confusión y muerte hasta un proyecto de vida tejido por nosotros desde los pueblos18 .

Es por esto que algunos hablan que en la historia del movimiento indígena del cauca han habido tres palabras-consignas claves: resistencia, recuperación y autonomía; y que en los últimos años se estaría acuñando una nueva: alternativa19 . Pasar de la autonomía a la alternativa implica necesariamente una estrategia, un posicionamiento y un enfrentamiento frente al Estado, que desde la perspectiva emancipatoria y de autonomía de los Nasas es una tarea colectiva y procesual que no se define o se fija desde el movimiento indígena. Es una alternativa que se va construyendo sobre la base de dar testimonio.

Por eso compartimos con Raul Ornelas cuando dice que en el debate entre los movimientos “contrahegemónicos” (centrados en la toma del poder del estado) y los movimientos “emancipatorios” (centrados en la autodeterminación social) es mejor no establecer tipologías excluyentes:

(…) queremos subrayar el carácter "híbrido" de las experiencias sociales en curso en América Latina. Algunos autores han querido establecer una tipología excluyente donde ciertos actores serían las encarnaciones de una u otra idea (sobre todo con relación al zapatismo, a quien se empeñan en hacer aparecer como un movimiento que no toma en cuenta los poderes dominantes), cuando en realidad en casi todas las grandes luchas sociales que se desarrollan actualmente podemos reconocer ambas búsquedas: en efecto, tanto en el MST de Brasil, como en los movimientos indígenas de Bolivia, Ecuador, y entre los zapatistas mexicanos, podemos constatar el surgimiento de propuestas, reflexiones e iniciativas que buscan desarrollar procesos contra-hegemónicos y emancipatorios20 .

- El Movimiento Cívico y la instrumentalización del Estado:

Desde una perspectiva política autonómica generalmente se presenta el dilema de la participación política en las instituciones del Estado. Tener independencia de los partidos tradicionales; romper con el clientelismo practicado por esos mismos partidos; evitar las divisiones que las elecciones provocaban al interior de la comunidad, y permitir la coordinación entre la autoridad indígena y la autoridad municipal fueron elementos importantes en el proceso de gestación de los movimientos cívicos a principios de los años noventa. He seleccionado algunos fragmentos de testimonios de hombres y mujeres, líderes de la comunidad, que expresan los criterios que orientaron la decisión de crear y desarrollar movimientos cívicos en los municipios indígenas nasas del norte del departamento del Cauca:

“Los movimientos se crean de acuerdo a la etnia y de acuerdo a las necesidades que existen. Digamos que la palabra “cívica” quiere decir que no dependemos de ningún sector político, no tenemos padrinos políticos. Entonces a nivel de Jambaló se ha creado el movimiento cívico con el fin de ganar espacios, de pronto competir con otros sectores politiqueros que existen a nivel de Jambaló, como conservador y liberal. (…) tener el propio movimiento, digamos, como nuestro, que se tracen unas políticas y que se trabaje en pro de la comunidad, para trabajar nosotros; porque los movimientos cívicos más se han creado es para trabajar en coordinación tanto con el municipio como con el cabildo; porque si en un movimiento no nos entendemos Gobernador y Alcaldía, es muy difícil trabajar. Entonces es como el fin de llegar con nuestra propia política y que trabajemos en un solo idioma”21.

“El Movimiento Cívico no surge de los indígenas sino del sector campesino, negritudes, barrios más bajos; porque se necesitaba una participación política muy diferente a la tradicional, donde hubiera una visión política distinta, donde puedan participar las clases más desfavorecidas”22 .

“Antes siempre fuimos buenos para recuperar tierras, para marchar, pero a la hora de ir a elegir, cada uno agarraba por su lado y así los políticos tradicionales seguían haciendo lo que querían en las comunidades”23 .

“La gente entiende que el movimiento cívico es independiente; así usted tenga su filosofía, su política, no interesa, lo que si interesa es trabajar por el resguardo, por el municipio y respetar el Plan de Vida que formula la comunidad24”.

Hay que conocer internamente el Estado pues éste administra el territorio colombiano sobre el que también están los indígenas. Asumir los espacios públicos institucionales no es el objetivo último es un medio, es parte de la estrategia para desarrollar el proyecto comunitario, el Plan de Vida. Veamos:

“¿Por qué se crean los movimientos cívicos? Porque estamos en un territorio colombiano y también nosotros necesitamos conocer qué es lo que el Estado tiene en lo interno, qué es lo que manejamos”25 .

“Los movimientos cívicos se crearon como expresión de las comunidades, teniendo en cuenta, que aquí, había un porcentaje alto, digamos de un 95% de indígenas que somos y como indígenas había una organización propia. Pero resulta que la Alcaldía era manejada por un partido tradicional. La Alcaldía manejaba todos los recursos y la parte política. Los cabildos manejaban toda la parte de justicia; trabajaban gratuitamente, respondiendo por el orden público, por los problemas de la comunidad, mientras que la alcaldía era la que manejaba los recursos: o sea, era incompatible el trabajo. No había un trabajo en coordinación entre autoridades como Cabildo y Alcaldía. Entonces se vio la necesidad de crear los movimientos políticos para asumir los espacios públicos – no como un último objetivo sino como un instrumento para fortalecer la organización. Por eso si las tres autoridades (se refiere a los 3 gobernadores de los cabildos presentes en el municipio de Toribío) más la alcaldía, unimos recursos y podemos responder con más eficiencia a la gente, con mucha más fuerza26.

Los elegidos son fruto de una decisión comunitaria en asamblea, son expresión de la democracia participativa y directa. La relación gobernante-gobernados tiende a ser horizontal. Al contrario de lo que sucede en la política partidista tradicional, el vínculo entre las partes (elector-elegido) no se rompe después de electa la persona; por el contrario, es a partir de ahí donde la relación se torna más importante. Esto sucede a través del dialogo permanente que se efectúa en forma directa a través de los consejos (de recibir consejos) o en las evaluaciones sucesivas de los elegidos que hace la asamblea, donde participan todos. Al respecto opinan:

“Yo creo que el movimiento cívico trata de proyectarse más y con la proyección no solamente de uno solo, sino con la idea de todos. Ojalá las personas que están guiando esta parte, que de aquí a mañana no vayan a decir, “yo hice esto”, sino que entre todos podamos construir el movimiento cívico. Que reconozcamos también los errores que tal vez cometemos dentro de este proceso, porque el proceso no es de uno sólo, sino de todos, desde el niño hacia los mayores, y los mayores hacia los niños. No es que llegue el Alcalde, el Gobernador y diga “yo quiero hacer esto” sino es lo que diga la comunidad. El movimiento cívico se ha creado para escuchar27”.

“De las mismas comunidades ha surgido gente que se le ha dado un respaldo, teniendo en cuenta que la gente al ser elegida debe aceptar criterios. La gente no va a andar suelta; no por ser Alcalde o Gobernador puede hacer lo que le da la gana, no, sino que siempre la comunidad es la que elige, pero también vigila y exige. (…) Si hay alguna falla, tratar de llamar a esta persona y que sea aconsejada, para que después las personas que están en contra del proceso no se vayan a prender de esto y decir “se están haciendo las cosas mal hechas”. Es importante seguir respaldando la persona que nosotros nombramos; no dejarla sola. Uno necesita de un concejo para poder continuar. Las evaluaciones me parecen muy buenas, porque dentro de la evaluación se puede reflexionar”28 .

“Es un espacio que realmente se ha ganado, un espacio importante, porque los verdaderos voceros como los concejales, alcaldes o diputados son elegidos por la comunidad, pero no son elegidos por dedo, sino por una asamblea. Entonces tienen que llevar el principio de una organización. De esa manera se ha creado el Movimiento Cívico para la defensa de la misma organización, en los espacios públicos, dentro de las alcaldías y concejos”29 .

Los movimientos cívicos se plantearon también como un proceso de aprendizaje que incluía aprender a hacer política propia desde una perspectiva de servicio. Igualmente, la experiencia ha ido demostrando que los mejores gobernantes no son los más educados sino los que tienen la capacidad de coordinar las ideas y las propuestas que la comunidad y la asamblea les propone, derrumbándose así el mito que decía que los que gobiernan deben ser los más educados. Adicionalmente, en este proceso de aprendizaje los habitantes de cada vereda30 han ido comprendiendo que la necesidad del sector donde habitan no siempre es la más importante para la comunidad en general. La experiencia participativa y las limitaciones de recursos han obligado a las personas a aprender a jerarquizar en el tema de las necesidades comunitarias. Tal priorización es un ejercicio democrático central que queda reflejado en el plan general: el Plan de Vida. Ello dicen:

Los movimientos cívicos se crean como un espacio de aprendizaje y que nosotros también tengamos oportunidades de aprender y conocer, para que nosotros mismos construyamos un nuevo modelo distinto de ver la política y cómo las personas ven el sentido del servicio y no, como en el otro sector, los intereses”31 .

“Aquí mucha gente, sin tener esa capacidad de estudio, han administrado y ha sido excelente, porque entre más estudian creo que saben es robar. Si hacemos esa relación con la parte administrativa del Estado, como en el Senado, la Cámara, allá solamente van los más estudiosos –pero a robar-y el pueblo muriendo de hambre. Mientras que en Toribío y Jambaló no tienen ese estudio, pero todas las ideas de la comunidad llegan: “Señor Alcalde, señor Gobernados, haga esto”. O sea, la comunidad dice qué es lo que tiene que hacer. En últimas, los que cogen esos cargos solamente van es a coordinar, porque la idea se la dan masticada, porque son ideas a trabajar de una asamblea y esa es una buen escuela que se ha hecho en el movimiento cívico”32 .

“El movimiento cívico en Jambaló nace en el año 1987 con el Proyecto Global (Plan de Vida del municipio de Jambaló). (…) En ese tiempo no se elaboran proyectos, se elaboraban “peticiones”. Como ya teníamos el Proyecto Global, le dábamos al alcalde unos objetivos a cumplir su misión. También era para que la gente aprendiera a priorizar, saber cuáles eran sus necesidades más sentidas, porque no se podía responder a todo. Hay que aprender a priorizar los proyectos, a priorizar las necesidades, para poder hacer los proyectos. Esto ha permitido que la gente diga y que sea la gente la que evalúe33 .

Sin duda que hay un enorme desafío en tratar de conciliar la lógica del Estado con la lógica de la autonomía indígena. Como lo dice el actual alcalde de Toribío:

“Es muy complicado porque se trata de dos mundos diferentes. Como alcalde no puedo comportarme como indígena, porque soy un representante del Gobierno y lo indígena no es compatible con sus políticas ni con la concepción de Estado. Son leyes frustrantes para el desarrollo de una política indígena. Como ex vicegobernador de mi resguardo, entiendo todo el procedimiento administrativo indígena en los cabildos, y en la Alcaldía todo es al revés. Es difícil y más cuando el que está al otro lado no entiende, se vuelve un problema. De un lado se vuelve terquedad, del otro argumentación. ¡Ay! eso si es bien difícil de conciliar”34 .

O como dice Marta Harneker al respecto de esa contradicción pero para el caso venezolano

El venezolano es un gobierno que se está moviendo en el cuadro institucional heredado, pero hace un gran esfuerzo para cambiarlo. Fue un gobierno de América Latina que planteó como fundamental que, para transitar por la vía pacífica, era necesario cambiar las reglas del juego institucional anterior. Consiguió cambiar la Constitución, pero no basta con eso. Es necesario crear leyes, tener una correlación de fuerzas en el Parlamento que permita aplicarlas. El aparato institucional fue heredado y es burocrático, ya sea en los ministerios como en los gobiernos provinciales y municipales. Ese aparato impide la materialización de un proyecto de país diferente y transformador. (…) El aparato institucional puede triturar los cuadros. Para avanzar en las medidas sociales, resolver los problemas más agudos del pueblo como pobreza, analfabetismo, educación y salud, el gobierno bolivariano creó misiones, espacios de actuación fuera de los ministerios. Esta fue la manera de atender gente que nunca fue atendida, ya que los ministerios eran estructuralmente incapazes de hacerlo. (…) Con un esquema viciado era imposible cumplir todas las tareas sociales. El presidente Chávez implementó nuevas formas de organización de los ministerios, hasta creó nuevos. En esos, el pueblo organizado tendría que tener una activa participación, tanto en la fijación de las metas locales como en el control de las tareas. Nada de eso es posible sin que se organize y presione. El pueblo tiene que ayudar y el gobernante debe aceptar la presión popular35.

Sin embargo, los beneficios en términos de calidad de vida para la población de Toribío son indiscutibles como claramente lo muestra este cuadro comparativo entre 1994 (año en que comenzó a gobernar el movimiento cívico) y el 2002:

ANTES Y DESPUES DE LAS ADMINISTRACIONES PROPIAS

AREA Hasta 1994 1994 al 2002 Variación
Educación 1.000 estudiantes 7.000 estudiantes de primaria y secundaria 700 por ciento
Escuelas adecuadas Cubrimiento veredal del 20% Cubrimiento veredal del 100% 60%
Acceso a la educación por parte de los adultos Ninguna atención a la población en edad no escolar 700 adultos en procesos educativos especiales 100%
Plan pedagógico Proyecto Educativo Institucional Proyecto Educativo Comunitario Plan educativo adecuado a las condiciones nasas y asumido por todos los educadores del municipio
Acueductos 30% 90% 60%
Electrificación Rural 20% 70% 50%
Campos deportivos 30% 100% 70%
Salud Población carnetizada en el Sisben 0 12000 100%
Vivienda Déficit de 5000 Déficit de 2000 Se construyeron 3000

Fuente: Mauricio Beltrán:“El Proyecto Nasa: Resistencia y Esperanza. La Experiencia de Toribío, Cauca” en: www.urbared.ungs.edu.ar/textos/toribio.pdf, pág. 28.

En la reunión del Proyecto Nasa para discutir sobre el presupuesto del 2005, a la que asistí en enero de este año, pude observar con claridad que el acceso a las alcaldías es un proceso de apropiación y adecuación de la institucionalidad estatal a los propósitos y proyectos de la comunidad Nasa del norte del Cauca: dadas las restricciones del Estado para la inversión en proyectos productivos, la alcaldía municipal aportaba un buen porcentaje a lo ateniente a la educación, la salud, obras públicas, etc; el cabildo por su parte destinaba el 50% de su presupuesto a la inversión de los proyectos productivos comunitarios de peces, transporte, jugos, etc. De esa manera se compensaban las limitaciones legales y de recursos que tienen las alcaldías con la autonomía presupuestal que tienen los cabildos, todo ello en beneficio del proyecto de vida, el Proyecto Nasa.

La idea, entonces, no es oponerse al Estado, en el sentido de quedar en una situación de ilegalidad, sino apropiarse de esos espacios en la medida de lo posible con plena conciencia de la contradicción que se genera entra la lógica de la instancia estatal y la lógica del movimiento. De igual manera, es importante recordar que dado que la constitución de 1991 propuso la creación de las entidades territoriales indígenas, el movimiento consideró que era necesario un proceso de aprendizaje político-administrativo a través de la gestión de los municipios con mayoría indígena36 . La propuesta de la constitución del 91 aun no ha sido aprobada por el Congreso nacional, pese a que se han propuesto varias leyes de ordenamiento territorial por los gobiernos que han habido desde su promulgación. La razón de ello son las implicaciones de pérdida de poder regional que esta propuesta tiene para los intereses de la clase política tradicional. El asunto, política y legalmente, sigue pendiente, en la medida en que la constitución obliga a que, dado que no ha sido aprobada una nueva ley de ordenamiento territorial, cada nuevo gobierno nacional debe presentar una nueva propuesta.

Los Límites

La ambigüedad de los premios:

Las comunidades nasa del norte del Cauca han sido premiadas en diferentes ocasiones. En 1998 fue premiado el plan de desarrollo del municipio de Toribio como el mejor del país. Paradójicamente fue premiado porque no era un plan de desarrollo sino porque era un plan de vida, porque integraba las múltiples dimensiones de la vida en comunidad y porque a diferencia de los demás planes hacía un especial énfasis en el fortalecimiento de la familia37 .

También han ganado el Premio Nacional de Paz en dos ocasiones. En una primera ocasión a nombre del proyecto Nasa que es el plan de vida de los tres cabildos que conforman el municipio de Toribío y el año pasado en cabeza de la Guardia Indígena de los cabildos del norte del Cauca. Son premios importantes en la medida que representan un reconocimiento de un sector de élite de la sociedad civil colombiana a su gestión y eso sin duda eleva el costo político (para cualquiera de sus enemigos) de atacar un proceso como éste, en particular eleva el costo de un ataque por parte de las Fuerzas Armadas y/o de los paramilitares. Sin embargo, ese reconocimiento lleva también otro mensaje: se está premiando a las organizaciones populares que resisten a la guerrilla y esto es fundamentalmente lo que se destaca en los motivos por los cuales se otorga el premio. Sin embargo, la Guardia Indígena también se opone a la acción de las Fuerzas Armadas del Estado colombiano, y esto no se menciona en el texto de los que premian. De esa manera, a través de estos premios se reconoce la actividad popular y organizada contra la ilegalidad política sobretodo antiguerrillera pero se deja de lado, se oculta, el carácter antihegemónico y antiestatal del proyecto Nasa que obviamente confunde y molesta a las organizaciones que otorgan dicho premio38 .

Los cultivos de uso ilícito

La problemática de los cultivos ilícitos es otra amenaza a la autonomía del pueblo Nasa de esta región. Varias décadas de pobreza extrema y de torpedeo de la cultura económica hegemónica a su propia cultura económica han permitido que los narcotraficantes tengan socios (dentro de los resguardos) en el negocio de los cultivos de coca y amapola. Son pedazos muy pequeños de tierra que generan enormes problemas para la comunidad. En primera instancia, las personas que son detenidas por las autoridades del Estado, por estar en la producción o procesamiento de estos cultivos, pierden el derecho que como indígenas tienen de ser juzgados por los cabildos, como es el caso cuando se cometen otro tipo de delitos. Todos los comuneros están advertidos por las disposiciones de los cabildos de esta situación y por ende asumen ese costo social. De igual manera, los comuneros que están en esta actividad no pueden ser elegidos para cualquier cargo dentro del cabildo correspondiente. Esto en últimas implica una especie de rechazo social en donde si bien al comunero no se le expulsa del Resguardo si se le deja de tener en cuenta en cuestiones fundamentales de la comunidad.

La existencia de los cultivos atrae necesariamente la presencia de los narcotraficantes que vienen a comprar la pasta de coca o el látex de la amapola. Tal situación pone a la comunidad en una situación de complicidad con el narcotráfico que el Estado en algunas circunstancias ha aprovechado para descalificar la autonomía territorial y para acusar a los resguardos de refugio del narcotráfico) y para amenazar con la fumigación aérea de los cultivos. Simultáneamente con la presencia de los narcotraficantes la siembra de coca y amapola facilita la presencia de las FARC, dada la práctica de esta organización de cobrar impuestos a los compradores de pasta de coca y de látex. En la medida que este cobro es la principal fuente de ingresos para el sostenimiento de su ejército39es claro que las FARC no dejan de apoyar a los cultivadores para mantener así una renta estratégica.

Tenemos entonces que los cultivos de uso ilícito abren la puerta a dos actores ilegales que ponen en cuestión la autonomía política y territorial del pueblo Nasa. La forma de encarar esta problemática en algunos casos ha sido de enfrentamiento directo como en el caso de Jambaló en el 200140 pero la más constante ha sido la de intensificar la educación y la formación política de los comuneros para que estén cada vez más concientes de los graves riesgos que esta práctica trae al proyecto comunitario; se trata de que la comunidad “no de papaya”, como coloquialmente se dice en Colombia, es decir, evitar darle oportunidades a los adversarios para atacar y poner en cuestión la autonomía:

“Los indígenas que arrendaron predios a los coqueros también fueron sancionados y obligados a dedicarse a trabajos sociales. "Luego de los regaños fueron bañados con agua de distintas plantas y ya retomaron el buen camino", cuenta Eliseo. Las veredas que permitan el montaje de nuevos laboratorios no recibirán subsidios, quedarán excluidas de los proyectos comunitarios y los terrenos serán expropiados”41 .

El conflicto armado

Las amenazas son inmensas. En primer lugar el conflicto armado está constituido por actores profundamente invasores. Las fuerzas armadas del Estado y las fuerzas armadas revolucionarias no aceptan la autonomía política y territorial de las comunidades Nasa. Para las fuerzas oficiales la única política posible es la política liberal del estado colombiano y para la guerrilla la única política es la marxista-leninista. En la práctica esto implica presencia constante de ambos bandos en el territorio Nasa. En el 2002, la guerrilla a sangre y fuego se toma el puesto de policía del municipio de Toribío provocando de paso la destrucción de varias casas circundantes y el retiro de la policía por más de un año. La guerrilla durante este periodo transitó abiertamente por el casco urbano de este municipio.

En el 2004, llega de nuevo la policía y el ejército. El Estado construye un puesto de policía similar a una fortaleza medieval y se colocan varias trincheras en las esquinas de la plaza o parque principal del municipio. EL argumento del Estado es que las trincheras son un escudo para proteger a la población. El argumento de la comunidad es que al estar las trincheras ubicadas en el corazón del pueblo son las personas las que sirven de escudo a los soldados y policías. Un ataque guerrillero y su respectiva respuesta desde dichas trincheras implicaría un fuego cruzado con las viviendas civiles en medio.

En ambos casos estamos frente a una lógica que dice: “esta población es mía y tiene que estar de mi lado” porque “como se puede estar contra el Estado constitucional”, dicen unos, y “como se puede estar contra el ejército del pueblo”, dicen los otros. Pues bien, de eso se trata la autonomía política para los Nasa: ni con el Estado (y sus aliados paramilitares) ni con las FARC. Esto no implica neutralidad porque no se es neutral frente al conflicto social y frente a la injusticia social. Los Nasa han demostrado, en la práctica, que es posible crear poco a poco alternativas políticas y de vida frente a la propuesta actualmente dominante en la sociedad colombiana; alternativas de vida autónomas, antihegemónicas y anticapitalistas; desarrolladas desde el ahora y no aplazadas hasta que una incierta y muy improbable toma armada del poder del Estado nos “salve” a todos.

La propuesta de los Nasas es, en el terreno del control territorial y desde el punto de vista de la autonomía, garantizar el cuidado y la seguridad de la comunidad y del territorio sin el uso de armas, utilizando su propia gente, su propia guardia y en aras del interés comunitario. En nuestro caso, los miembros de la Guardia Indígena son elegidos por la asamblea de los cabildos, es decir, son escogidos por la propia comunidad. La intención hacia el futuro es que los diferentes grupos armados ya sean del Estado, de los paramilitares o de la guerrilla no sean los que desarrollen las tareas de represión, seguridad y justicia como actualmente lo hacen. Para eso están armados con su bastón de mando o Chonta: símbolo de la potencia y de la impotencia. De la potencia, porque el bastón significa que se está representando a toda una comunidad; a la fuerza de la unión. De la impotencia, porque la fuerza política que representan los bastones hasta ahora no ha sido suficiente para que los ejércitos de distinta índole no violen la autonomía territorial.

Desafortunadamente en Colombia, con la prolongación y la polarización del conflicto, los enemigos empiezan a parecerse cada vez más: ambos, gobierno y FARC, dicen: “si no estás conmigo estás contra mi”. Son los enemigos ideales, en donde cada uno tiene enfrente al enemigo que siempre quiso. Es la paradoja de una lógica en donde es mejor que el enemigo sea cada vez peor, para sentirse más a gusto matándolo. Si el enemigo cambia y se acerca a ti te desconciertas, pierdes el piso, no sabes qué hacer; cómo justificar la guerra entonces, lo mejor es hacerle un gran daño para que así se aleje de nuevo y no se tengan remordimientos. Se dice que la guerra es la prolongación de la política pero a veces puede ser la muerte de la política, por lo menos de la política democrática donde no se trata de aniquilar al enemigo sino de tratar de transformarlo, en aras de una vida y un mundo mejor para todos.




Notas:

1 Este escrito es la base de mi presentación en el Coloquio de doctorandos del Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM, marzo 15-18 de 2005.

2 Estudiante de Doctorado del Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM

3 Para profundizar en la importancia nacional de la resistencia del pueblo nasa del Norte del Cauca ver: Esperanza Hernández Delgado. Resistencia civil artesana de paz. Experiencias indígenas, afrodescendientes y campesinas. Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2004.

4 Según el Departamento Nacional de Planeación (1997), la etnia Nasa en todo el país la conforman más de 138 mil personas, constituyéndose en la segunda etnia más grande del país entre cerca de 800 mil indígenas existentes en Colombia (el 2% de la población total colombiana), distribuidos en 84 pueblos.

5 De los grupos guerrilleros que han estado en la zona el que se mantiene actualmente con poder militar son Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC.

6 Boaventura de Sousa Santos, Mauricio García Villegas (eds). Emancipación social y violencia en Colombia. Editorial Norma, Bogotá, 2004. Pág. 28.

7 Ibid. Pág. 29.

8 Entrevista a Boaventura de Sousa Santos en: U. N. Periódico, Bogotá, marzo de 2003, ver: http://www.comminit.com/la/entrevistas/laint/entrevistas-23.html

9 Documento borrador, sin autor y sin fecha

10 “Recuperaron la tierra, ocupándola, y pagaron un precio terrible. El ejército y los terratenientes contraatacaron, tratando de expulsarlos por la fuerza y mediante masacres. En el primer año de la estrategia, fueron asesinados entre 800 y 1500 indígenas. Pero persistieron. En su momento, el Gobierno y los terratenientes fueron obligados a negociar, ante su incapacidad de atemorizar o matar a toda una comunidad unida. Después de las negociaciones se establecieron tierras colectivas” en Justin Podur y Manuel Rozental, Ocupaciones en Cali, el Proceso de Paz, y Cauca. Documento sf.

11 En Colombia el Cabildo es la junta o la autoridad de los resguardos o territorios indígenas.

12 Esto dijo Gabriel Pavi, Alcalde de Toribío 2000-2003, en respuesta a la amenaza de muerte de las FARC a todos los alcaldes del país en el 2002: “Lo que yo soy lo debo en parte a mi esfuerzo, pero lo debo en gran parte a la comunidad, especialmente a los mayores, que me han enseñado el camino y que me han apoyado valorando mi servicio. Ustedes son testigos que no he sido una persona ambiciosa o prepotente. Yo no me lancé para la alcaldía, fue una Asamblea que me lanzó y fue la comunidad que me eligió, como representante de un proceso histórico que nació en Toribío en 1971 con la creación del CRIC, y se amplió y fortaleció en 1980 con la creación del Proyecto Nasa. En todos los cargos que la comunidad me ha confiado he tratado de usar el poder con humildad a beneficio de la comunidad. No le puedo esconder a la comunidad que en estos días, pensando especialmente en mi familia, he sentido muchas veces la tentación de renunciar a la alcaldía. Hubiera sido lo más fácil para mí y me hubiera quitado de encima un gravísimo problema. Pero he resistido a la tentación porque he pensado que al renunciar habría traicionado a la comunidad que me eligió y que en una gran Asamblea, en total libertad, me confirmó su apoyo y me pidió que no renunciara, y habría también traicionado el proceso que nos ha costado tanto sufrimiento y tantos muertos. Yo no soy alcalde para defender al gobierno de turno, o los intereses de una oligarquía que tanto daño ha hecho a nuestros pueblos indígenas. Yo soy Alcalde para defender los intereses de la comunidad, para canalizar recursos a favor del desarrollo de la comunidad, para fortalecer nuestra autonomía desde este espacio político”. Tomado de Mauricio Beltrán: “El Proyecto Nasa: Resistencia y Esperanza. La Experiencia de Toribío, Cauca” en: www.urbared.ungs.edu.ar/textos/toribio.pdf

13 Tomado de un texto de Mauricio Beltrán El Proyecto Nasa: Resistencia y Esperanza. La Experiencia de Toribío, Cauca en: www.urbared.ungs.edu.ar/textos/toribio.pdf

14 Tomado de “Caminos de no violencia, justicia y paz dentro de las violencias del mundo”. Documento borrador sin autor, sin fecha.

15 Debate: La toma del poder, su vigencia o no en un proyecto emancipador, Facultad de Filosofía, UNAM, 2004. Para mirar detenidamente los planteamientos plantados por John Holloway en el debate que aquí se reseña ver su libro: Cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy. Editado por Colección Herramienta y Universidad Autónoma de Puebla. Buenos Aires, 2002.

16 Tomado del texto de Mauricio Beltrán: “El Proyecto Nasa: Resistencia y Esperanza. La Experienciade Toribío, Cauca” en: www.urbared.ungs.edu.ar/textos/toribio.pdf.

17 La Minga es la forma de trabajo comunitario tradicional.

18 Mandato Indígena y Popular de la Minga por la vida, la justicia, la alegría , la autonomía y la libertad .Tomado de www.nasaacin.net.

19 El proceso de cómo se fueron acuñando estas consignas forma parte del desarrollo posterior de esta investigación.

20 Raul Ornelas, “Contrahegemonías y emancipaciones: Apuntes para un inicio de debate”. Ponencia presentada en la reunión del grupo de trabajo: “Hegemonías y emancipaciones” de CLACSO, Bogotá, octubre de 2004.

21 Rafael Cuetia (Jambaló) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 20. El resaltado es mío. 22 Jaime Collazos (Guadualito) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 10. El resaltado es mío.

23 José Reinel Inquinas (Corinto) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 5. El resaltado es mío.

24 Edgar Iván Ramos (Jambaló) en “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 20. El resaltado es mío.

25 Plinio Ciclos (Huellas-Caloto) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 13. El resaltado es mío.

26 Gabriel Paví (San Francisco) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 23. El resaltado es mío

27 Camilo Uñcué (Jambaló) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 19. El resaltado es mío

28 Dora Cordoba (Jambaló) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 16. El resaltado es mío.

29 Marino Tamayo (Delicias), en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 10. El resaltado es mío.

30 En Colombia la vereda es una especie de “barrio o colonia rural”. A cada vereda le corresponde una organización vecinal, avalada por el Estado, llamada Junta de Acción Comunal.

31Argelino Escué (Huellas-Caloto) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág.14. El resaltado es mío.

32 Aparicio Quitumbo (Jambaló) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 15. El resaltado es mío.

33 María Eufemia Toconás (Jambaló) en: “Palabreando” sobre los Movimientos Cívicos. Opiniones de nuestros líderes, hombres y mujeres, sobre el proceso comunitario de la Zona Norte del Cauca. Cátedra Nasa UNESCO en Procesos Comunitarios, Norte del Cauca, 2001, pág. 18. El resaltado es mío

34 Revista GACETA, El País, Madrid, 20 de febrero de 2005.

35 Entrevista a marta Harnecker en www.rebelion.org enero 7 de 2005

36 Entrevista con Antonio Bonanomi, Párroco del municipio de Toribío, enero del 2005.

37 Entrevista con Antonio Bonanomi, Párroco del municipio de Toribío, enero del 2005.

38 El columnista Otty Patiño, del diario El Tiempo, muestra muy bien la diferencia entre los planteamientos del Estado y los de los indígenas: “Dos conceptos de seguridad fueron la razón de la divergencia: el de la seguridad democrática que se ha expresado en la creación de batallones de alta montaña, de soldados campesinos, de redes de informantes, de recuperación del territorio mediante la presencia de la Fuerza Pública en todos los rincones de la patria. Ese concepto se enfrentó al de resistencia indígena del pueblo Nasa, más conocido como "los paeces". El alegato indígena está sustentado sobre algunas realidades: plantean que la instalación de los puestos de policía en Jambaló y Toribío, en lugar de devolver la tranquilidad a esa zona, ha motivado el asedio guerrillero con la consiguiente respuesta armada del Ejército. Las erráticas pipetas de gas, por parte de las FARC, son respondidas con bombardeos por la Fuerza Pública. Total, la zozobra permanente de la población, varios heridos civiles, daños en las casas de los comuneros, en el cabildo, en la escuela y en el colegio, y el cierre de dichos establecimientos. A ello se aúna el bloqueo de las vías de acceso por parte de la guerrilla, lo cual ha impedido el mercado tradicional durante los tres últimos fines de semana. En otras zonas indígenas han ocurrido asesinatos y desapariciones de líderes y pobladores, acusados de "colaborar con el enemigo". El Presidente alega que la presencia de la Fuerza Pública con la colaboración de la población es lo que acabará con los terroristas y les devolverá la tranquilidad a las gentes de la región. Los indígenas responden que la resistencia civil, no armada, había logrado ya resultados tan importantes como impedir la toma de varias cabeceras municipales, contribuido al rescate de secuestrados como el del suizo Arnold y de los alemanes cooperantes de la GTZ, del alcalde de Silvia y la recuperación por los cabildos de muchos jóvenes reclutados por los insurgentes. Los indígenas piensan, además, que la respuesta masiva de la población contra las atrocidades de los ilegales es más contundente y sostenible que la acción armada. Rememoran con orgullo la extraordinaria movilización que hicieron para protestar contra la masacre del Naya. Y también recuerdan que el Presidente, siendo candidato presidencial, se desplazó hasta Caldono para aplaudir la movilización indígena que impidió la toma armada de esa población. El presidente Uribe responde que está de acuerdo con la resistencia civil pero que el componente militar es indispensable. Que no puede aceptar, por inconstitucional, el despeje de la Fuerza Pública de ninguna zona del territorio nacional. Los indígenas replican que ellos entienden las razones jurídicas del Gobierno y que su pretensión no es expulsar a los policías y militares de sus territorios. Sólo que cumplan con el deber de proteger a la población, no de generarle mayores riesgos con estrategias inadecuadas. Por lo demás, piensan que subordinar la movilización civil a las políticas militares es castrar la autonomía de una población que ha protestado, en más de una ocasión, contra los abusos de los poderes institucionales” en La resistencia indígena, El Tiempo, Bogotá, Diciembre 20 de 2003.

39 Ver: Juan Guillermo Ferro, Las FARC y su relación con la economía de la coca en el sur de Colombia: Testimonios de colonos y guerrilleros, en: Gonzalo Sánchez - Eric Lair (Editores), Violencias y estrategias colectivas en la región andina. Bogotá, Editorial Norma, 2004.

40 “El primer paso contra los "invasores" fue notificar mediante una comisión de paz a los dueños de cinco laboratorios para el procesamiento de coca que debían desmantelar sus instalaciones y abandonar el resguardo antes de dos semanas. "No debemos permitir el dinero fácil e ilegal, la presencia de extraños, la contaminación ambiental y la posible intervención de autoridades antinarcóticos para fumigar y reprimir", dice Eliseo. Los jóvenes paeces estaban acostumbrándose a las armas, el alcohol y la prostitución, al tiempo que abandonaban los cultivos. La respuesta no se hizo esperar: traficantes de coca de Cali y de Medellín amenazaron al cabildo. Los paeces no cedieron. Cuando se cumplió el plazo, la primera semana de julio, se reunieron en la vereda Paletón y concluyeron que no había voluntad de parte de los mafiosos para abandonar la región, no querían obedecer el mandato de la comunidad. Guiados por la ley indígena, optaron por segregar los terrenos que habían sido arrendados por miembros de la comunidad a narcotraficantes del Valle del Cauca. Se dice que detrás de estas instalaciones también están guerrilleros del VI frente de las Farc. Como eso no bastó, el 21 y 22 de julio la comunidad se reunió en una minga y marchó hacia los laboratorios. Dos mil hombres y mujeres, apoyados por 500 miembros de la guardia cívica indígena, todos armados sólo de valor y con bastones de mando, ocuparon los primeros tres grandes laboratorios a las 9:00 de la mañana en la vereda Zumbico. Estaban respaldados por la veeduría del defensor del Pueblo del Cauca, Jorge Muñoz, y delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja. Cuando los narcotraficantes se vieron rodeados por una gigantesca cadena humana, armada con puños y bastones de madera, no tuvieron más alternativa que entregar sus armas, aceptar el desmantelamiento y abandonar la región”. Tomado del artículo: Los Paeces expulsaron a los narcotraficantes. Revista CROMOS. No. 4.351, Bogotá, Junio 25 de 2001.

41 Tomado del artículo: Los Paeces expulsaron a los narcotraficantes. Revista CROMOS. No. 4.351, Bogotá, Junio 25 de 2001.